El entrenador argentino dio una conferencia de prensa por más de hora y media.
El ciclo de Marcelo Bielsa al frente de la selección uruguaya llegó a su fin y el entrenador argentino asumió toda la responsabilidad por la temprana eliminación de la Celeste en el Mundial. En una emotiva conferencia de prensa de despedida, reconoció la decepción generada, descartó buscar justificativos y dejó en claro que el fracaso deportivo fue exclusivamente suyo.
“Primero, yo tengo la obligación de calificar la actuación del equipo dirigido por mí. Siento que hemos decepcionado a los aficionados, es una frustración muy grande; era totalmente imprevisto que la posición final nuestra fuera la que fue”, comenzó.
Bielsa remarcó que la eliminación fue un golpe muy difícil de asimilar. “Es una caída que nadie puede admitirla, aceptarla o soportarla, me refiero especialmente al público. El fútbol mueve las pasiones y emociones, y explicar lo que protagonizamos es una formalidad que, por más sincera que sea la explicación, no puede ser aceptada”.
El entrenador también hizo una fuerte autocrítica sobre su gestión.
“La gestión que yo hice de los recursos con los que contaba no fue suficiente. Por supuesto que hicimos lo máximo, tanto yo como mis compañeros de trabajo y los jugadores, pero claramente no alcanzó”.
“No tengo ninguna situación por la que pueda reclamar, en cuanto a no haber contado con todo lo necesario para que los resultados no fueran los que fueron”.
Además, defendió al plantel y aseguró que nunca tuvo inconvenientes para conducir al grupo.
“Los jugadores no hicieron nada que me haya impedido poder conducirlos”.
Sobre el final, Bielsa insistió en que no buscará explicaciones externas para justificar el resultado.
“Para mí este cierre es muy doloroso por las ilusiones que me hice cuando tomé el proyecto. No tengo ninguna excusa para explicar por qué el equipo obtuvo dos puntos sobre nueve. Todo esto de si yo quedo bien o mal, trascendidos y no trascendidos, son cosas que no manejo y sobre las que no puedo opinar”.
Y concluyó reafirmando el vínculo que mantuvo con el plantel.
“Yo quedo bien o mal según mi relación estrictamente con los jugadores. No hicieron nada que me haya impedido poder conducirlos o darles todos los argumentos que estaban a mi alcance para que el resultado fuera el que merecían”.




