En nuestro país el consumo de vino ronda los 24 litros per cápita al año.
Aunque Uruguay mantiene una fuerte tradición vitivinícola y sigue siendo uno de los países de América Latina con mayor consumo de vino por habitante, el sector reconoce una caída sostenida en el consumo interno durante los últimos años.
Actualmente, el consumo en nuestro país ronda los 24 litros per cápita al año, una cifra elevada para la región, aunque muy inferior a la registrada décadas atrás. Las bodegas uruguayas atribuyen la baja a cambios en los hábitos de consumo, menor ingesta de alcohol entre los jóvenes, crecimiento de otras bebidas y el impacto de las políticas de alcohol cero al conducir.
Pese a ese escenario, el mercado local continúa siendo el principal destino de la producción nacional, que se ubica en torno a los 62 millones de litros anuales. El Tannat sigue siendo el vino insignia del país y Brasil continúa como el principal comprador de vinos uruguayos.
La situación local se da en medio de una fuerte caída del consumo mundial. Según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el consumo global bajó 2,7 % en 2025 y alcanzó su nivel más bajo desde 1957.
La caída afecta a grandes mercados como Estados Unidos, Francia, Italia, España y China. Entre las causas aparecen la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y los cambios culturales en torno al consumo de alcohol.
Frente a este panorama, muchas bodegas en Uruguay y el resto del mundo comenzaron a apostar al enoturismo, los vinos premium y las experiencias gastronómicas para sostener el crecimiento del sector.




