Una obra considerada estratégica para asegurar el abastecimiento de agua potable del área metropolitana.
El gobierno comenzó las entrevistas con los propietarios de los padrones que serán expropiados para construir la futura represa de Casupá, que se convertirá en la mayor reserva de agua potable del país.
Según informó el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, equipos técnicos de OSE están recorriendo la zona y manteniendo reuniones con las familias afectadas, siguiendo un cronograma establecido.
Ortuño señaló que existe un equipo interinstitucional coordinado por Presidencia, con participación de varios ministerios, el Instituto Nacional de Colonización (INC) y el Inefop, para atender cada una de las situaciones que se presentan en el territorio. El ministro destacó que el proceso busca garantizar acompañamiento tanto social como técnico para los propietarios involucrados.
En paralelo, se están actualizando los estudios vinculados a la calidad del agua y a la protección ambiental del área. El Ministerio de Ambiente trabaja en la delimitación del área protegida que se establecerá para preservar la calidad del agua del río Santa Lucía en la zona del futuro embalse. Ortuño reconoció que el proyecto generará impactos negativos, pero aseguró que se brindarán respuestas a las personas damnificadas y al impacto ambiental.
La represa se ubicará a unos diez kilómetros de la ciudad de Casupá y tendrá un embalse con capacidad para 118 millones de metros cúbicos de agua dulce, el doble que Paso Severino. Está previsto que las obras comiencen en 2027 y se extiendan durante aproximadamente tres años. Una vez finalizada la construcción, el embalse demorará entre seis meses y un año en llenarse.
El proyecto, financiado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), tiene un costo estimado de US$ 130 millones. Entre los impactos ambientales previstos, se incluye la tala de 400 hectáreas de monte nativo, lo que implica la pérdida de un recurso irrecuperable y del hábitat de diversas especies autóctonas.
La represa de Casupá es considerada una obra estratégica para asegurar el abastecimiento de agua potable del área metropolitana en el largo plazo, aunque su desarrollo sigue generando debate en torno a sus efectos ambientales y sociales.




